Internet

Published on noviembre 12th, 2012 | by zapata131

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El derecho a ser anónimo en Internet

Quizás no muchos hayan escuchado hablar del Panóptico; sus raíces griegas son pan (todo) y opticon (ver). El panóptico era un edificio, una prisión, soñado por el filósofo inglés Jeremy Bentham donde los presos podrían ser observados por un sólo guardia en cualquier momento. Bentham llegó a decir que era un nuevo modelo para obtener poder de la mente sobre la mente. Foucalt llegó a considerar el diseño como un ejemplo de una nueva tecnología de observación que llegaría a otros lugares, como las fábricas o las escuelas.

Y no es para menos. Todos nos comportamos distinto cuando sabemos que alguien nos observa.

Y en los últimos años se ha hecho mucho más fácil para cualquier gobierno tener siempre un ojo sobre sus ciudadanos y cómo se comportan, incluso cuando en la mayoría de los países existen leyes que previenen que el gobierno espíe a sus ciudadanos. La manera más fácil en que los gobiernos se libran de esta ley es no hacer el espionaje ellos mismos, sino dejar que otro gobierno lo haga por ellos y después compartir la información, como en ECHOLON, una de las redes de espionaje de comunicaciones más grandes en la historia.

El grueso de los usuarios de Internet están conscientes de los riesgos que implica el suscribirse a servicios como los de Google o redes sociales como Facebook y Twitter. Algunos incluso están conscientes de que sus proveedores de Internet pueden saber casi todo lo que ellos ven. Algunos pocos incluso saben que cualquier mensaje de texto que mandes con tu celular es —regularmente­— almacenado por sus proveedores de telefonía celular.

También han ayudado a la concienciación de la gente algunos hechos como Wikileaks y la información filtrada, el gran firewall de China, algunas leyes y tratados que pretenden tratar de controlar el Internet como SOPA, ACTA, PIPA y demás leyes que —en la mayoría de los casos— abusan de los usuarios mientras intentan mantener a flote modelos de negocio arcaicos y monopólicos.

Pero ¿qué pasa cuando le preguntas a la gente acerca de esto? Pues no mucho. Una respuesta que encuentro seguido es que No tienen nada que ocultar, y puede que estén en lo cierto. Puede que no se sientan especiales o que no sientan que nadie pueda encontrar nada «malo» en su actividad de Internet, pero quién sabe qué  es lo que se considere «malo» en un futuro.

Piénsenlo bien. De alguna manera es fácil tener un amigo que tenga un amigo que sea malo. Y en Internet todos tus movimientos son rastreados y comúnmente guardados, y estos registros no tienen una fecha específica para ser borrados. Es de lo más sencillo —y podría casi asegurar que ya ha pasado— que cualquier gobierno tome algunos registros de por aquí y de por allá y construya una historia alrededor de los mismos para acusarte de cualquier cosa.

Cada registro que hay en Internet acerca de ti cuenta una historia, quizás no sea la historia completa, pero es verdadera. Quizás esto les parezca loco pero imagínenlo por un momento. Una persona cualquiera que en el transcurso de un tiempo visita accidentalmente las páginas de Wikipedia de algunos elementos que podrían usarse como explosivos en bombas caseras podría ser considerado un terrorista y ser investigado sin razón real alguna.

La mayoría de los dispositivos que poseemos tienen alguna manera de espiarnos, la mayoría de las veces escondida tras una puerta trasera, pero está ahí y puede ser activada si tu gobierno de considera sospechoso de algo. Sólo hace falta recordar lo que pasó con el iPhone y el hecho de que registraba tu localización sin siquiera preguntártelo.

Hay un ejemplo muy claro en Australia, en el que el senador Scott Ludlam del partido verde dio a conocer que el gobierno australiano solicitó información electrónica privada de más de 250,000 de sus habitantes. Estos metadatos contienen información como localización, tipo de archivos que subes o descargas de Internet (aunque no el contenido de los mismos), números de teléfono de personas a las que mandas mensajes de texto (aunque no lo que escribes) y las URL que visitas.

¿Es esto un riesgo? Claro que sí. Sólo hace falta recordar el llamado Athenas Affair. En 2005, los teléfonos del primer ministro griego y de muchos otros políticos estaban siendo espiados. Eventualmente esto llevo al aparente suicidio de uno de los ingenieros de Vodafone Grecia, quien quedó atrapado en un escándalo que demostró que esta información no sólo puede caer en manos de los estados, sino de cualquieera con la habilidad de obtenerla.

A esto se suma la censura que ciertos gobiernos —como EEUU— quieren imponer sobre el Internet. ACTA, PIPA y SOPA siguen siendo apoyadas en varios países y leyes parecidas seguirán tratando de amenazar a la red. Además de eso, algunos actos como el cierre de Megaupload (que cumplirá pronto un año) por parte del FBI y las acusaciones en contra de os chicos de The Pirate Bay siguen amenazando la libertad de expresar y compartir en Internet.

Muchos caen en la autocensura. Y no se los podemos reprochar. Si —por ejemplo— en China alguien decidiera hacer una consulta de democracia en cualquier buscador, lo más probable es que encienda un foco rojo en alguna autoridad que lo está espiando. En EEUU y otrps países normalmente se llevan a cabo amenazas legales o algunas empresas hacen que representantes, cenadores y diputados apoyen sus ridículas leyes para cuidar los derechos de autor en Internet.

El grueso de la gente prefiere esta autocensura, dejar de organizarse para ejercer su democracia por miedo a ser atrapado. Y es entendible, pero no es lo mejor.

Quizás suene un poco paranoico, pero la verdad es que en estos momentos es muy probable que de una u otra manera, alguien nos esté viendo.

¿Qué podemos hacer?

Tratar de mantener nuestro anonimato en Internet en la medida de lo posible. Tratar de promoverlo. Contribuír a proyectos que luchen por la libertad del Internet, pero sobre todas las cosas informarte de lo que pasa a tu alrededor. Estar atento a leyes que se estén gestando en tu país que pongan en riesgo nuestro Internet abierto. Y sobre todo: hablar y comunicar aunque no estén sucediendo eventos tan llamativos como el blackout del año pasado, la caída de Megaupload o cosas por el estilo.

Protejamos nuestro Internet.

 

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Me encanta leer, escribir y todo lo que se necesita para conectar esos dos. Adoro la ciencia y la tecnología; me interesa conocer las maneras en que éstas cambian al mundo. Sci-fi, ASOIAF, TV Series, Cómics, Libros y todo lo demás.



0 Responses to El derecho a ser anónimo en Internet

  1. León says:

    Efectivamente el riesgo más grande es la forma en que se usa la información personal de los usuarios. Así como lo relativa que puede ser la definición de `actividad sospechosa´, etc. El problema desde mi punto de vista es que aquellos quienes buscan controlar, regular, vigilar, censurar, los contenidos y la información que fluye en internet, no tienen una idea exacta de cómo funciona y de cómo ha logrado crecer tanto, y si lo ha hecho es precisamente por la libertad que ofrece.

    • Zapata says:

      Es cierto, el gran problema es que esa gente no se informa y no tiene asesores que sean expertos. Pretenden controlar algo que es más grande que cualquier país.

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