Cómics

Published on enero 14th, 2013 | by

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Punk Rock Jesus: el Mesías no es como lo pintan

En un mundo dominado por los reality shows en los que vemos cosas como Jersey Shore, Sixteen and Pregnant y cada cosa que pueda pasar al aire MTV, no sería extraño encontrarnos con uno en el que la empresa decida clonar a Jesucristo y televisarlo, esperen ¿qué?. Bueno, esa es básicamente la premisa de Punk Rock Jesus, centrada en el futuro en el que la clonación ya es posible y la primera persona clonada es nada más ni nada menos que el mismo hijo de Dios (o al menos eso nos dicen).

Escrita y dibujada por Sean Gordon Murphy, nos muestra como una historia puede ser bellamente contada, de manera precisa, concisa y coherente, sin tener que recurrir a los cansados arcos de 6 números. Punk Rock Jesus fue publicado por el sello Vertigo como una miniserie autoconclusiva de 6 números, en los cuales nos relatan la vida de Chris, el joven clon del hijo de Dios que se convirtió en ateo y en punk rocker.

Desde su anuncio, esta serie me emociono bastante, ya que el trabajo de Murphy suele ser bastante bueno en el arte (American Vampire: Survival of the Fittest, Joe de Barbarian) además de que tendría la oportunidad de verlo escribir por primera vez y créanme que salí mucho más que satisfecho con el resultado. Más allá de la controversia y temas sociales que trata Murphy en esta miniserie, su capacidad narrativa salen a relucir, provechando al máximo sus dotes como dibujante y siendo posiblemente una promesa en lo que al guión refiere.

A pesar de lo que el título sugiere, la historia comienza en el principio, con el nacimiento de este niño en el programa J2 y todo lo que aquí le ocurre. El artista realiza un desarrollo de personajes simplemente excelso, en el que su protagonista desde un principio deja de ser el clon de Jesucristo y se convierte en Thomas, el jefe de seguridad ex-militar de la IRA, cristiano y asesino de enemigos del cristianismo, del que vamos descubriendo su historia a través de flashbacks en cada número de la serie.

Uno de los problemas que yo sentía estarían presentes en la historia, es la justificación para convertir un adolescente de 15 o 16 años en un ateo que atenta contra las principales religiones del mundo y lo que al principio creí que era falta de una razón de peso en la decisión, terminó en la correcta forma de interpretar a un adolescente en busca de un culpable por la tragedia en su vida. Porque al final de cuentas es lo que pasa, todo lo que Chris ve como rebeldía y liberación del espíritu, se convierte en la representación de su enojo por su atormentada vida.

Otra de las peculiares características de la serie y que le dan un plus, es que está creada en blanco y negro, el color es prácticamente innecesario debido al detallismo y peculiaridad que Sean Murphy le imprime a sus dibujos. Las tintas son bastante pesadas sin tener tonos grises que pudieran darle el fondo necesario, pero al igual que el color siguen siendo innecesarias para tan bello arte.

El final de la serie es simplemente excelso y cierra todo de una manera genial, que te deja satisfecho y se siente bastante lógico con la tonalidad de la serie. Disculpen si he sido vago en la descripción de este cómic, pero créanme que nada que yo les diga se le va a comparar a la experiencia de leerlo, no importa si son cristianos o ateos o de cualquier creencia religiosa, es un cómic que realmente vale la pena leer simplemente por su calidad artística, así que espero que le puedan dar una oportunidad.

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