Editorial

Published on Junio 2nd, 2016 | by zapata131

1

8 cosas que he aprendido después de 100 días sin tuitear

Hay pocos momentos en los que me he sentido más chavorruco que teniendo una cuenta de Twitter desde hace casi ocho años.

Recuerdo que al principio ni siquiera la usaba, pero poco a poco se fue haciendo más y más importante para mi. Durante mucho tiempo se convirtió en el centro de mi día en Internet, y si tomamos en cuenta que la mayor parte de mi día de casi todos esos ocho años la pasaba en Internet, Twitter se había convertido en uno de los ejes principales de mi día a día.

De alguna manera le debo muchas cosas a Twitter: relaciones sentimentales, relaciones laborales, oportunidades para escribir en muchos lugares y conocer muchos otros, ir a muchísimos eventos por demás interesantes y (de alguna manera) el hecho de estar en donde estoy es gracias  a Twitter y a escribir en blogs. Con eso, escribir estos mensajes de menos de 140 caracteres se había convertido en una parte central de mi día a día, y mis casi cincuenta mil tweets lo pueden demostrar. Y a pesar de que (por desgracia) ya no he podido escribir en blogs o revistas tanto como me gustaría, Twitter se seguía manteniendo constante.

Pero hace poco más de tres meses pasó algo en mi vida personal (en el Mundo Real™) que hizo que dejara de usar Twitter indefinidamente. No quiero entrar en detalles, pero digamos que ya no me sentía tan a gusto hablando abiertamente en mi Twitter y nunca me había sentido así. Así que decidí dejarlo de usar indefinidamente. Aunque obviamente al principio intenté hacer trampa y reviví alguna de mis cuentas alternas donde empecé a seguir a la gente que considero “central” en mi timeline, no le vi mucho sentido a seguir escribiendo ahí (vamos, no le vi sentido a escribir para 30 o 40 personas que me seguían ahí).

En fin, después de los primeros cien días de no usar mi cuenta “principal” de Twitter, hay varias cosas que he aprendido. Muchas de ellas son muy personales, pero otras son también muy generales. No hago alguna distinción en importancia ni en si son personales o no, esto sólo es una recapitulación de ocho cosas que aprendí (de mi, de ustedes, del mundo) dejando de tuitear cien días.

1. A nadie le importa si te vas

Yup, triste realidad, pero era algo que me esperaba. A nadie le importa tanto si usas o dejas de usar Twitter. Nadie va a sufrir porque te vas (aunque yo sí he sufrido por personas como @el_fuyi) lo más probable es que ya sea que tengas 100 o 10,000 seguidores, a muy poca gente le va a importar si te vas o no.

Vamos, sí he perdido unos cuantos (300 o 400) seguidores en estos días, pero era de esperarse. Y aún así no creo que a ellos les haya importado mucho que haya dejado de escribir. Simplemente pasa, unfollow y a seguir con su vida. No esperaba que nadie se diera cuenta (mi ego no es tan grande y nunca me he considerado alguien tan importante) y esto sólo fue una afirmación a mi teoría.

Y está bien que sea así, eso quiere decir que la mayoría de la gente que me sigue en Twitter son personas que tienen cosas más interesantes e importantes de qué preocuparse además de que un tipo cualquiera lleva tres meses sin escribir en una red social, lo cual se me hace lo más sano del mundo.

2. Siempre vas a encontrar nuevas maneras de perder el tiempo

Cuando dejé de escribir de lleno en blogs lo hice porque comencé a estudiar mi maestría, y aunque tenía algún tiempo libre, escribir es mucho más que sólo sentarse frente a una computadora y empezar a teclear; también es mucho leer y no tenía tiempo para hacer las dos cosas; decidí quedarme con estudiar, leer y (por lo visto) redescubrir mi afición por los juegos en línea.

Como ya lo he dicho, Twitter se había convertido en una de las partes centrales de mi día y una de mis principales fuentes de lectura e inspiración para escribir en blogs. Dejar Twitter (que además servía para desahogarme, pero eso lo dejo para otro punto) entonces me daría tiempo para hacer más cosas ¿verdad?

Pues no.

Digo, no creo que soy especialmente bueno en algo además de perder el tiempo. Así que me metí de lleno a leer cosas en Reddit (que en estos meses pasó de ser algo complementario a ser mi principal fuente de noticias, memes y videos de gatos), leí más libros de lo que esperaba (por desgracia, no mucho relacionado con mi posgrado, que es lo que debería estar haciendo) y me metí aún más en los videojuegos como League of Legends o Hearthstone (me gustan los juegos que tienen una escena competitiva). También me suscribí a muchos canales de YouTube, subreddits y empecé a ver más series en Netflix.

En otras palabras, si dejas Twitter para dejar de eprder el tiempo, mejor no dejes Twitter, sólo deja de perder el tiempo.

3. Facebook apesta

No tengo nada contra Mark Zuckerberg. No soy uno de esos hacktivistas que protesta porque Facebook está intentando meter sus sucios tentáaculos en cada uno de los aspectos de nuestra vida en línea (aunque haya algo de verdad en eso). Simple y sencillamente Facebook se me hace más… tonto.

No estoy jugando con los prejuicios que muchos tuiteros tienen acerca de la gente de Facebook; simple y sencillamente alguien alguna vez escribó un tweet diciendo que “Facebook es una red social en la que agregas a gente que conoces y que te ce mal; Twitter es donde agregas a desconocidos que son geniales”.

Y hasta cierto punto tienen razón. Facebook se ha convertido más y más en una convención social. Si alguna chica es tu novia, no es tu novia “oficial” hasta que lo pones en Facebook. Si rechazas la invitación de Facebook de alguien, esa persona seguramente va a tener algún resentimiento contigo. Si no aceptas la solicitud de amistad de un familiar, es porque eres antipático y tienes mucho que esconder. A la gente a la que agregas en Facebook muchas veces lo haces porque es parte de la “convención social” que hemos creado. A medida que nuestras tías, primos, amigos, compañeros de trabajo y demás van entrando, Facebook  se convierte en ese lugar más aburrido lleno de clickbait (el equivalente a ver un correo de tu tía con el asunto “FWD: FWD: FWD: bendición de San Benito”) y comentarios que, seamos sinceros, no nos importan. No es necesario pensar mucho para usar Facebook y compartir cualquier tontería que veas.

Si además de eso le agregamos que en Twitter nadie se va a sentir mal porque lo dejas de seguir (si es que lo notan siquiera) y puedes armar la red social que tu quieras (si tu Twitter es aburrido es porque la gente a la que sigues es aburrida, si es divertido, es por lo mismo), además de que hay cierto reto en crear un buen tweet, en especial si queremos hacer algo divertido o interesante y sólo tenemos 140 caracteres para hacer que funcione.

En fin, no es que odie a Facebook, hay gente genial y muy buena en Facebook. Y hay páginas que son muy buenas. Quizás, simple y sencillamente, no sea la red social para mi. (Igual si opinan algo distinto, dejen un comentario)

4. Soy una persona muy solitaria

Hay varios factores que me hacen pensar esto. No lo escribo esto sólo porque sea un emo o porque quiera parecer una persona interesante o hacerme el importante.

Nunca he sido una persona con muchos amigos (sí muchos conocidos, eso que ni qué) y la verdad soy malo para mantener amistades. Y, vamos, muchas veces prefiero quedarme leyendo o jugando un buen videojuego por encima de salir a cotorrear con la gente. Si a eso le sumamos que no vivo en la misma ciudad que mis familiares o que mis amigos de la infancia o adolescencia, y lo difícil que es hacer amigos conforme te haces más viejo, es un cóctel de “estar solo”.

De alguna manera, prefería relacionarme con la gente que me seguía en Twitter desde la comodidad de mi casa o celular, sin tener que hacer mucho más. Es más, a muchos de mis amigos de la vida real los he conocido gracias a Twitter y seguimos en contacto por ahí.

Quizás por esto, desde que dejé de escribir en Twitter me he sentido más solo.

Quizás sólo son ideas mías o quizás esto habla de que debería tener más equilibrio en mi vida. Pero es un hecho. Escribir acerca de cómo me siento y recibir retroalimentación (aunque sea de personas a las que quizás ni siquiera conozco en persona) me hacía sentir acompañado. Sentía satisfacción de escribir algo que me había pasado de manera de que a alguien más le resultara divertido o interesante.

Y vamos, no es que me sienta especialmente solitario desde que dejé de tuitear, sólo que el no tener esa “plática” con más personas me ha hecho más consciente de lo solo que puedo estar. Sobre todo siendo profesor universitario y estudiando mi posgrado, ya que la mayor parte de mis días me la paso solo, leyendo o estudiando. Doy clases sólo ocho horas a la semana, y aunque es una especie de relación con los alumnos, la considero más impersonal que la relación que tenía con varias de las personas que sigo en Twitter.

En fin, no digo que esto sea bueno o malo. Ni siquiera que me haga sentir mal. Simplemente dejar de escribir en Twitter me ha hecho más consciente de lo solo que puedo estar.

5.  No pasa nada si no das (o tienes) una opinión de todo lo que pasa en el mundo

Y a nadie le importa si es que la tienes. Entiendo que Twitter es una red social que basa gran parte de su importancia en los eventos actuales que están sucediendo. Quizás por eso me esforzaba tanto en estar actualizado y dar opiniones acerca de temas que en realidad no me incumbían mucho y de los que quizás no estoy tan calificado como para opinar.

Y el no tener una opinión de algo está perfectamente bien. No es necesario que opines de todo y eso es lo más genial. No es necesario mantener o defender ninguna postura a favor o en contra de gorilas, o de ciertos químicos en ciertos alimentos, o de dietas o de equipos de futbol. Y a la mayoría de las personas esa opinión no les interesa.

Creo que de alguna manera pienso mucho más ahora antes de opinar acerca de un tema. Además de que desde hace rato he estado pensando en el dicho que dice que está mejor ser feliz que tener la razón.

6. Me siento menos creativo y menos ágil mentalmente

No sé si sólo sean ideas mías o verdaderamente esté pasando. Pero tan siquiera me siento mucho menos creativo y menos ágil mentalmente. Twitter se había convertido en un ejercicio de creatividad constante. ¿Cómo decir lo que me había pasado de manera que resultara divertido? ¿Cómo puedo poner toda esta gran idea en sólo 140 caracteres? ¿Cómo puedo hacer que la gente me conteste cuando hago una pregunta retórica?

En fin. Twitter me obligaba a tener la mente bien afilada porque uno nunca sabe cuando un famoso se va a morir, cuando una noticia va a caer o cuando va a pasar algo que sacuda al mundo. Y para ese momento, no hay nada más interesante para un twittero que algo creativo. Y es un reto interesante para uno mismo. Se convierte en un ejercicio constante de improvisación que, de alguna manera, extraño.

7. Usar Twitter es un síntoma de que perteneces a una generación muy específica

Cuando dejé de usar Twitter pensé en usar alguna de las redes sociales que están de moda entre “los chavos”. Así que entré a Snapchat y a Peach, por mencionar algunas, para ver qué había de nuevo o qué era lo que le llamaba tanto la atención a la gente. Y, siendo sincero, no han terminado de atraparme.

Creo que para los que vivimos el boom de las dot-com a principios de los 2000’s, Twitter y Facebook se han convertido en algo difícil de reemplazar (aunque Facebook lo está logrando con el montón de tías que están intentando agregarme). Somos una generación que creció con una división entre el mundo antes y después de la llegada del Internet a las casas de todos. Somos una generación para la cual Twitter es muy apropiada. Es corta, son pocas palabras y es (hasta cierto punto) muy práctica.

Las nuevas redes sociales pueden llegar a ser abrumadoras. Grabar videos en los que te estás exponiendo a los demás, mandar fotografías o cosas mucho más geolocalizadas. Miles de selfies. Eso es algo diseñado para las generaciones de nativos digitales de la generación Z nacida a finales de los noventas o inicios de los 2000’s. Pero para los millenials como yo, que hemos vivido el grueso de nuestra vida en Internet a través del texto, quizás no sea la mejor opción.

8. Poco a poco, Twitter pierde sentido

Más de una vez me he sentido con la necesidad de hacer algún comentario acerca de algo en Twitter. Más de una vez en estos días entré a Twitter, escribí algo y (después de pensarlo un minuto) lo borré y seguí con mi vida.

A medida de que llevo más y más tiempo sin escribir en Twitter, cada vez se me está haciendo más difícil volver. Sí, de vez en cuando entro, leo lo que algunas personas escriben, doy algún fav por aquí y por allá y me regreso a mi cueva.

Y no es que la gente que sigo en Twitter me importe menos cada vez. Al contrario, me atrevería a decir que la mayoría de la gente que sigo en Twitter es gente a la que admiro por una u otra razón. Sino que cada vez se me hace más absurdo escribir o simplemente no sé a quién le podría interesar lo que escribo. Sé que suena contrario a mucho de lo que escribí, pero supongo que esa contradicción es parte de mi naturaleza humana.

Por eso, siento que está perdiendo sentido. No sé si sea porque perdí la costumbre en porque nunca tuvo sentido para empezar, pero es algo que siento que va sucediendo más y más conforme pasa el tiempo.

 

Estas son algunas de las cosas que he aprendido al dejar de usar Twitter por cien días. ¿Volveré a usarlo? No lo sé. Quizás. Pensé que tal vez escribiría en Twitter acerca de la experiencia de no usarlo, pero después de leer lo que he escrito acá, no sé si sea tan buena idea o si alguien siquiera lo vaya a leer. Quedará por verse. Pero si ustedes ya dejaron Twitter o usan alguna de las muchas otras redes sociales, igual pueden ayudarme a decidir qué hacer.

Tags: , ,


About the Author

Me encanta leer, escribir y todo lo que se necesita para conectar esos dos. Adoro la ciencia y la tecnología; me interesa conocer las maneras en que éstas cambian al mundo. Sci-fi, ASOIAF, TV Series, Cómics, Libros y todo lo demás.



One Response to 8 cosas que he aprendido después de 100 días sin tuitear

  1. marcos862 says:

    Animo Zapata! ciertamente es dificil saber quien deja de escribir en twitter, pero siempre había sido bueno encontrar un twit bien pensado como algunos de los que escribias.

    Que bueno que te animaste a volver a escribir, aunque no se si lo vayas a hacer regularmente (realmente lo dudo), pero siempre es bueno leer un buen escrito ;).

Deja un comentario

Back to Top ↑